miércoles, agosto 30, 2006

Mi chupete se lo llevaron en un cesto de mimbre

El día en que operaron a mi padre del tabique nasal, mi abuela se llevó en aquel cesto de mimbre mi chupete, y a partir de ahí, nada fue lo mismo.

Recuerdo su cesto en el pasillo, el largo pasillo que tenía al fondo el Guernika (que me horrorizaba, que yo imaginaba como maniquís desnudos de tienda de moda, descuartizados, desfilando por la cinta de la caja de un supermercado) su cesto de mimbre de la compra en mitad del pasillo, a la altura de la cocina, su cesto vacío, sólo con mi chupete dentro.

- Qué pies más bonitos que tienes- me dijo, mientras me tapaba con una toca.

“Qué curioso”, pensé, “Mi padre se pasa el día diciéndome lo bonita que soy, pero de mis pies, nunca ha dicho nada”. Entonces me estuve mirando los pies durante un buen rato, pensando en si eran bonitos o no. Me acuerdo nítidamente: estábamos las dos en el sofá de escai pelado marrón, a oscuras, la tela rala me cubría todo menos los pies, que yo seguía mirando, estábamos a oscuras y la luz de la televisión nos iluminaba. Y me acuerdo perfecta y nítidamente porque tenía cuatro años, y a esa edad, que se lleven tu chupete, es una tragedia que se recuerda toda la vida.

Al día siguiente lo estuve buscando desesperadamente en los jarrones, en los estantes con las cintas de video apiladas, en el cajón de las bragas de mi madre, en los maletines de mi padre, detrás de la lavadora, en el cesto de la ropa sucia, entre los libros de texto de mis hermanos (y de sus revistas porno), detrás de los cuadros (detrás del Guernika, incluso, enfrentándome a las cabezas rotas de los maniquís, con dos cojones, todo sea por mi chupete), detrás del cuadro de la mujer azul que, mirando hacia atrás, enseñaba el culo en la playa, y era azul la mujer, os lo juro, y enseñaba su perfecto y redondo culo a todo el mundo que entraba a la habitación, y su rosa negra, y un pecho suyo, solo uno, azul también.

- ¿Dónde está el chupete? – le dije a mi madre seria, sin balbucear, yo vocalizaba perfectamente desde los dos años.
- Se lo ha llevado la yaya en el cesto de la compra.

Lloré, como estaba previsto por las autoridades del lugar, durante dos días seguidos. No dormía, ni comía, ni consentía que me peinaran, sólo lloraba. La sintonía de mi llanto era el réquiem por mi chupete. Maldito cesto de mimbre, y maldita mi abuela que se llevó mi chupete a traición. Desde aquel día, no volví a mirar con cariño a mi abuela. Mucho tiempo después mi madre me confesó que mi abuela no se había llevado el chupete, que había sido una mentirijilla suya porque no había forma humana de deshacerme de aquel trozo de plástico (mi madre y sus cortamos-por-lo-sano) pero entonces ya era demasiado tarde: el odio y el rencor ya estaba infundado.

No soportaba que mi abuela me achuchara cortándome la respiración, que sus enormes tetas me aplastaran la cara, ¿Estaría el chupe entre esas dos? ¿O dentro del perro de porcelana que miraba con cara de odio en la puerta del comedor? ¿O en el último cajón del pequeño armario con música (preciosa y entrañable música) donde guardaba sus joyas? Conspiraba, husmeaba, trapicheaba, espiaba, buscaba, pero de mi chupete, ni rastro.

Una vez perdida la esperanza de encontrar mi chupete, me centré en el de los demás. Era muy doloroso ver aquella preciada pieza en la boca de los otros, esperaba cualquier despiste de la criatura para saborear durante unos segundos, a escondidas, su plástico insípido, morder con gusto su plástico indestructible, tactar con la lengua su plástico liso y moldeable, mirarme al espejo y pensar qué bien me sentaba el chupete en la boca.

Y ese fue mi método durante muchos años, siempre a escondidas, rodeándome de criaturitas preciadas. Cerraba los ojos y, ah, chupete en boca, qué gusto, qué recuerdos, qué ansiado momento, mi chupete a hurtadillas, yo, y esa tensión por que nadie me descubra chupeteando. Luego los lavaba cuidadosamente, higiene ante todo, y los dejaba allí donde los había encontrado.

Nadie sabía la historia de mi secreto hasta hace unos meses:

- Cierra los ojos- me dijo B. un día, en la cama, - pero ciérralos, ¿eh? Que es una sorpresa.

Cerré los ojos a la espera de algún miembro sexual, alguna golosina o algún juguete.
- Abre la boca.

Y me introdujo el chupete. Un pequeño y liso chupete de color rosa y lila, Hero baby.

- Era tan injusto que no tuvieras un chupete…

La sensación de hormigueo que sentí por toda mi boca, y al momento, por todo mi cuerpo, es algo inexplicable. Lo chupé y requetechupeé todo lo que pude y más. Y luego lloré, durante dos días y dos noches, no comí ni dormí, ni siquiera me peiné, lloré y la sintonía fue el aleluya por mi chupete, por la recuperación de mi chupete.

B fue y lo encontró. B. buscó en todos los cestos de mimbre habidos y por haber, en todos los cajones de bragas del mundo, detrás de todos los cuadros de todas las galerías, pero fue la farmacia quien le dio la solución.

Ahora escribo con el chupete en la boca, me lo pongo siempre que no hay nadie en mi casa, le paso la lengua con cariño y lo muerdo con furia, estiro de él, le doy besos. Nuestra historia sigue siendo un tabú en el mundo, y es una lástima, porque es muy pequeño y sólo me llega a medio paladar. En mis sueños más perversos aparece un chupete que cubre todo el cielo de la boca, que llega hasta la última muela, que acaricia toda la lengua, pero de momento, me conformo con el que tengo.

Mi abuela murió y no lloré, los cestos de mimbre quedaron desfasados y no lloré, mis pies, dicen, siguen siendo bonitos, la toca rala la quemé acercándola demasiado a una estufa sin varillas, el tabique nasal de mi padre ahora son cenizas en un río, mi madre sigue cortando por lo sano todo lo que le atañe, el Guernika fue sustituido por un armario y la mujer del culo azul... la mujer del culo azul, y la rosa y el pelo negro, no sé dónde andará.






jueves, agosto 17, 2006

mi amiga la lite...


He aquí mi amiga la lite. Os la presento: me la encontré en las fiestas de Gracia ayer encima de mi cabeza. Desde entonces, y aún más, no me la he podido quitar de encima. Es tan bonita...

Me recordó a las exposiciones de cuentos y poemas que hacía en mi habitación años ha. Colocaba un hilo de punta a punta y con pinzas de la ropa colgaba los papeles donde escribía mis poélicas e invitaba a todos los miembros de mi casa a que fueran a leerlas. Qué idilico todo.


Para hacer un honor a este lugar y a todos vosotros, intenté atraparla poniéndome de puntillas, pero es hábil y astuta, y cada vez que me acercaba, subía más y más arriba. Por una ilusión óptica parece que la estoy tocando, pero no, queridos puntillosos: solo es cuestión de perspectiva, de profundidad de campo, de ilusiones.

martes, agosto 15, 2006

Su casa bajo el sol

Era tal y como me la había imaginado: su casa. Olor a tierra, madera y libros húmedos. Su olor a hierba. Y a tabaco de liar.
Su casa: jardín descuidado y telarañas reproduciéndose cada minuto en cada esquina, hueco, ángulo de su casa.
Su casa: cientos de novelas, vinilos e instrumentos. Su casa, tan suya, tan cronopial, su perro tan saltimbanqui y tan francés: Monsieur Pancheau, enchanté de vous connaître.
Su escasa decoración del salón: una foto de un carrusel con cuatro caballos de madera a la vista, en b/n, nevado; un póster de un concierto de blues del año nosecuantos; una especie de xilofón desentrenado colgando de la pared. Y una chimenea, que creo que funciona, por lo tanto no es decoración, y es vieja y entrañable.
Su habitación: pilas de cds de música, pilas de libros de psicología, filosofía e informática, diferentes ediciones de Rayuela; cuadros de Dalí, un bonsái seco (con telarañas de rama a rama, pieza de museo) y más instrumentos, y más telarañas, y una cama de matrimonio para los dos, lo único esencial e imprescindible.
Su casa bajo el sol: cenábamos con el sol todos los días, y me extrañaba. Miraba por la ventana el anochecer mientras comía, poco a poco, su perfecta tortilla de patatas y cebolla. Él miraba atento cada movimiento de mi mandíbula y cada cara de gusto: “No me mires, y come tú también, que estás en los huesos”, como una madre, igual.
Su casa del revés: calcetines en las estanterías, libros en el bidé, grifos en el sofá, cojines en el retrete, sábanas en la cocina, ollas en el comedor, libros en el jardín, césped en la lámpara, luz bajo la tierra, lombrices en el techo, y la foto, la foto salió movida.
Su casa, donde lo importante es volver.

viernes, agosto 11, 2006

Pendiente Busca Pendiente

¡Un nuevo blogg lanzado por LaMaga a la bloggesfera!
Se trata de un sitio de unión para los pendientes solitarios que bucan pareja, un tipo de meeting- match point-buscaamor para pendientes, zarzillos, arrecades, como queráis. Espero que participéis activamente. ¡Gracias!

www.pendientebuscapendiente.blogspot.com

viernes, julio 28, 2006

Hoy la cosa empieza bien...

...más que nada porque no le despierta a una todos los días el cartero llamando al interfono y preguntando por La Maga.

- ¿La Maga?
- Sí, tengo una carta certificada para ella. Es Córcega 16, ¿no?
- Sí, ahora bajo.



La abro, sabiendo perfectamente de quién es la carta, reconozco al instante la letra, redonda y bonita. Me acuerdo en ese momento de un girasol de peluche, que siempre mira al sol, esté o no, que no da pipas, que siempre reluce. Giraluna.

¿La abro? ya está abierta. No sabía que dejaran trabajar en correos a los cronopios.

Julio Cortázar: Narraciones y poemas. De viva voz.

Pasa un buen verano y sé feliz.

La verdad, es que desde hoy, un poco más. Gracias.

jueves, julio 27, 2006

Caixa Catalunya patrocina una clase de literatura maguinal



Es curioso. Trabajo de promotora de Caixa Catalunya haciendo el carné universitario en el Centre Superior de Dietètica i Nutrició. Pero esto no es lo curioso, sino que el recinto, antes, era un manicomio.

Me paseo por la clase vacía pensando en que soy la profesora y doy una asignatura magistral sobre Literatura. Hoy, el elegido, como no, es Julio Cortázar. (En estos momentos el asistente del Word me indica que estamos en julio, gracias, no había caído).

Hablo a los alumnos (mis alumnos dibujados) sobre cuentos y más cuentos, les cuento uno. Me interrumpen: shhht estoy haciendo una clase. Pero… vengo a hacerme el carné universitario. Ah, sí, claro, es aquí, pasa, siéntate, ¿cómo te llamas? ¿Laura? Anda, otra tocaya, ya han pasado tres por aquí hoy. ¿Por dónde íbamos queridos alumnos de aire? Ah sí, Rayuela, el final en un manicomio, donde trabajan Horacio, Talita y Traveler, entre otros. Los piolines, las cuerdas, las trampas. Hace un sol increíble, pero sólo entra un rayo por la ventana del fondo.

Me asomo, a la ventana, se entiende, no al rayo. Decíamos: me asomo a la ventana y busco a Talita, si las cuentas no me fallan debe de estar ahí abajo dibujando una rayuela, pero no está, las tizas no pintan sobre la hierba verde. En cambio, veo edificios preciosos, parece un palacete en vez de un manicomoio, hay masías, una iglesia con tintes góticos, torres (¿de vigía?). En ese momento me acuerdo de cuando mi madre cuenta que el principal motivo de diversión y a la vez de miedo para los niños de santa Coloma de hace cincuenta años, era ir al manicomio de Torribera. Los más atrevidos se tiraban por el terraplén para llegar a las vallas del recinto, ávidos de ver a algún loco desnudo pegando gritos. Ahora ya no se puede, porque no hay terraplén ni vallas, hay una autopista que delimita totalmente la zona, pero en cambio hay un puente transparente (a loco que se interna, puente de plástico -transparente y rojo-).

Suenan las campanas, ding dang dong, será que a los locos también nos hacen ir a misa.

El alumno que está más cerca de la ventana y cuya cabeza está alumbrada por el rayo de sol me avisa de que hay un tumulto de gente abajo mirando hacia nuestra clase. ¿En serio? Voy a ver. Lucía, baja. ¿Cómo voy a bajar? Esperad a que termine mi clase magistral de Literatura. Un poco de respeto, por favor. Ya no se respeta nada, le digo a mis alumnos. Lucía, haz el favor, sal de ahí, baja de ahí, anda. ¿Eres…Etienne? No, soy Ossip. Ah… desde aquí me había parecido otra cosa. ¿Y Horacio? ¿Horacio? ¿De verdad que no lo sabes? No, pero bueno, da igual, esperad a que acabe mi clase y ya hablamos, joder. Fue a buscarte a Lucca, y a Montevideo, después acabó en Buenos Aires con aquellos dos amigos suyos de los que hablaba a menudo, Talita y Traveler, ¿Te acuerdas? Bajate de ahí, Lucía, te harás daño. ¿Cómo me voy a hacer daño si estoy en una clase de Literatura? ¿Qué dices, que Horacio fue a buscarme? Ha perdido facultades, ya no es el que era. ¿Y ahora dónde está? No está. ¿Cómo? Que no está, Lucía.

Espero dos minutos, miro hacia los lados, y al fin digo: ah... entonces bajo por aquí mismo, agárrame, que voy. Oigo como algún alumno de la clase dice: Plaff, se acabó.

miércoles, julio 26, 2006

Vaig tornar a mirar l'Aleix


Baixava per Sant Francesc parlant de qualsevol cosa. I el vaig veure a Prat de la Riba, i em va veure a Prat de la Riba, i ens vam mirar. Va ser només un segon. Vaig sentir un llamp a l’estómac. Corregeixo: Vam sentir un llamp a l’estómac. I ens vam mirar dues mil·lèsimes de segon més, sobtats i espantats. Va esclatar el primer coet, d’aquests que porten focs d’artifici. Vam mirar al cel, i ens vam sobtar i espantar. Vam girar el cap ràpidament, cap a un altre lloc. Vam deixar de veure’ns a Prat de la Riba, jo carrer avall i ell, quiet.

miércoles, junio 28, 2006

Tres papelajos

Una caja de zapatos debajo de mi cama con un punto de libro, flayers de La Paloma, bolsas del Fotoprix, papel de regalo, un par de sobres Amoxicilina Normon y tres papelajos:

Papelajo 1:

"20 de agosto, 04:04 horas. Una noche de un excesivo verano, como todo lo excesivo que envuelve nuestras aventuras. Unas excesivas calles llenas de excesiva decoración, llena de gente excesiva y sobrante... con una compañía perfecta, en una noche perfecta (por el tiempo) y una lluvia que en otro momento hubiera parecido excesiva, era perfecta.
La redacción, redactar, ordenadores... una habitación antigua, cajones huecos, toallas sucias, humos amarillos.. periódicos, textos, noticias, frases, titulares, palabras, nombres, letras, símbolos...
Nada, en el fondo esos periódicos no dicen nada, la gente no lee nada, yo no he escrito nada, tú no lees NADA..
Sí, tengo que escribirlo: nobody say it was easy... pero ¡lo estas haciendo divino!
Algo para que te animes esta tarde (que no es esta tarde para mí, pero sí para ti ahora que lo lees) y te evadas de esas noticias obligadas... Una pregunta: ¿puedes saltar alguna vez de allí a aquí? ¿no te parece sórdido?

Tu compañera:
Marina"

Papelajo 2:

"Y una madrugada de sábado, de un mes de agosto, de un año cualquiera, pongamos que el 2005, en una sórdida redacción de un sórdido diario movido por los sentimientos (más que por los materialesy la organización) se encontraban cinco amigos. Uno de ellos desaparecido durante mucho, mucho, tiempo. Todos ellos tan hechos polvos, que, aesas horas, aún con el cabello la ropa e incluso la piel mojada por la tormenta de verano (de esas que limpian todos los pensamientos agotadores que hay dentro de nosotros) decidieron dejar una nota a su amiga Laura Azahara (según su reciente nombre artístico)

Apa noia!! ánimos! aunque seáis dos redactores vais a sacar el "niño" adelante. Espero que cuando estés leyendo esto yo ya duerma plácidamente. Un beset.

Mire"

Papelajo 3:

"Hola Laura de pega, quién me iba a decir que te estaría escribiendo, aquí, en la redacción, una noche de Gràcia, con cuatro elementos culturales de lo más mejor del mundo mundial. Qué, ¿hoy no vienes con nosotros? ¿Tienes miedo acaso, listilla? Bien que diste el coñazo en otro día con David... y ahora, ¿con Marta, Mariona, Mire y Ramón no? ¿No serás la chica del reflejo de la ventana de enfrente? Te he calado en un segundo, marisabidilla.
En fin… el resto desaparecido del Kalimotxo, ¿te lo has bebido tú? Te has disfrazado de lluvia para aguar mi ron con cola, para mojar el pelo de mis amigos y trasparentar mi vestido. ¿O eras aquel francés que se ha colado debajo de mi parapluie asegurándome que él vivía en la natura?

Nobody say it was easy...

Laura.

20 agosto 2005. 04:50 Carrer de l'Avenir. "

Y después me pregunta mi madre que por qué guardo tantos papelajos, tanta porquería: porque mama, a veces, se encuentran joyas empapeladas que te alegran la tarde.

miércoles, junio 21, 2006

Cinco hombres

Él (1) es la eterna promesa de lo que nunca llegará, él es promesa en sí mismo. Es el rey del luego: te llamo luego, quedamos luego, hasta luego. El rey del más tarde: ya hablaremos más tarde, llego un poco más tarde, no podremos vernos hasta más tarde. Es el rey del otro día: ya te lo traeré otro día, ya iremos otro día, ya quedaremos otro día (con más calma, siempre, con más calma, reina la calma patente, pero no la latente).Él es la escapada, la huida, ¿Dónde estás? En Francia. No avisa a nadie, se le cruzan los cables y se va más allá. Él se va, importándole poco a dónde ni a quién deja atrás. Él, sólo él, el rey de darle la vuelta a la tortilla, de echarle la culpa a los demás. Él, capaz de enviarte a Japón con una mirada, esa mirada infalible de “te queda un minuto de vida”. Él, capaz de matar a un hombre pero ni siquiera de rozar a una mujer o a un animal. Él: velocidad, potencia, sin control. Rotweiller, Husky, lobo. Él. Eterna promesa de nada.

Él, (2)
un Tyler Durden venido a menos, un Sabina sin voz, ni voto, ni puta, un bodhisattva en progreso, un nosedonde y un noseconquién, pero siempre vendré, querida, siempre te ayudaré cuando lo necesites, siempre te daré cuando no tengas. Catalanista independentista un día, amante de la selección española al otro. Admirador del nazismo un día, judío en Auswitch al otro, el máximo cliente del Corte Inglés un día, cínico en una escalera a pleno sol al otro. La ambivalencia, las dos caras, la transformación rápida, la metamorfosis aguda. Samsa y escarabajo, Jekyll y Hyde. Un día alabando a la Virgen, al otro cagándose en ella, deseoso de ser Ecce Homo. Crucificado en el infierno, lucifer en el jardín de las delicias. Pero siempre estará ahí, detrás de la puerta verde. Lo sé.

Él (3)
es un globo, si lo tocas, se pincha. Pero no un globo de los que se hinchan con los pulmones, que al momento de echarse a volar caen tristemente a un rincón de una casa al lado de una silla de madera. No, es un globo de helio, él vuela, deseoso de irse hacia arriba, es brillante y reluce, es de colores. Los demás le miran desde abajo, boquiabiertos, alabándolo. Él es, incluso más: es un huracán lleno de globos de helio. Te hace hablar agudo, te hace cogerlo con una cuerda y que te entren ganas de no soltarlo en la vida. Pero los globos de helio, a los tres días de tenerlo en casa, si no han volado o no se han quedado, felices, en el techo de una estación de trenes, se desinflan y pierden su valor. Pero él, él es más cosas. Es un tobogán de parque recién pintado, de los que no te hace ni puta gracia no frenar al final y comerte la tierra del parque, piedrecita tras piedrecita, orín tras orín. Pero él es más cosas, siempre más y más cosas, más y más canciones, y camisetas, y bolsos, más rey del pop. Él también es un caballo de paseo, con el más sincero cariño, lleva unas placas de cuero (de cuero a rayas, ¿lo imaginan?) al lado de los ojos que no le permiten mirar hacia los lados ni hacia detrás, sólo lo que está delante, más allá y más lejos, y más difícil. No tiene ni un minuto para detenerse. Y créanme, al final no ve nada, sólo consigue que le vean.

Él, (4) en ocasiones, es lo más insoportable del mundo. Él, en ocasiones, es lo más adorable. Él, a veces, es insufrible. Él, a veces, es lo que estás deseando sufrir. A pesar de ser grande y pesado, se camufla entre cientos o desaparece entre miles. Él, con su presencia, llena de espesor el ambiente, solidifica colores, dice. Deja un halo negro a su paso, detrás de su capa larga que pocos ven. Él es lo poco que se ve detrás del humo, el liberador de libros de decoración de salón. Taciturno, funesto, ensimismado, cabizbajo. Impertinente, altivo, completamente estúpido pero acertado. Él es voz.

Él (5) es mi favorito, por eso lo he dejado par a lo último. Tiene una cabeza llena de rizos grandes y fuertes y es lo que hace que rebote todo lo que no es bueno para su cerebro (bien amueblado, bien decorado, bien protegido.) El, rey, de, las, comas. Si no fuera por los rizos que forman un casco negro, se le escaparían las ideas, y eso, créanme, sería el fin del universo. Su mente, sus ideas, flotando por el espacio: el caos, el bigbang al revés. Abstraído en un mundo cronopial, baja muy de vez en cuando, sólo si hay alguna maga que le está tirando piedras en la ventana. Una ventana de madera, con miles de telarañas y arañas en las esquinas, una ventana con las bisagras oxidadas, sucia y empolvada, una ventana ruidosa. Él tiene la nariz más original y bonita del mundo, es una nariz pretenciosa de bajar en diagonal cuando de repente, plaf, ángulo recto, ¿qué es esto? ¿Una nariz cuadrada? La adoro. Es lo complicado llevado a la sencillez. Es la abstracción de la abstracción, la idea de la idea. Mi andrógino. En ocasiones, me confiesa, que por las noches ve osos de peluche. Se ha simplificado tanto que ha quedado hecho un montón de huesos que alguien va a tener que rellenar con gomaespuma y porexpan. Yo lo relleno, no os preocupéis. Él es una nota, un fotograma, una aparición completamente surrealista en una noche de noviembre. Pocos le ven.

domingo, junio 18, 2006

Laureta, que te ha pillao la secreta

Suena Yo, minoría absoluta. Vamos David (le conoceréis como Ambi), Javi y yo en mi coche.

- Joder, siempre me lío para ir al Hijos de Caín, ¿es por aquí? Mierda, está en obras.
- Putaaaaaaaaaaaaaaaaa -dice David-
- Putaaaaa Zelesteeeee Putaaaaaaaa!
- Vale, gracias por ayudarme tanto. Joder, si me meto esta en contra dirección llegamos directo pero...

Nos paramos, pongo los cuatro intermitentes para pensar con calma. Vemos que hay una puta a cinco metros escasos que nos mira. Pienso: "vale, perfecto, ahora pensará que queremos algo con ella", empieza a andar hacia nosotros. Arranco rápidamente. Es una calle de polígonos indrustriales semiabandonados, no viene absolutamiente nadie y la calle es ancha, aunque vaya en contradirección hay espacio de sobras, paso el trance con éxito, me dispongo a aparcar y un coche negro se para a mi lado.

- ¿Qué coño quieren estos dos del coche negro?

Perfecto, Policía Secreta, me enseñan la placa al más puro estilo Hollywood. Se baja un tiarron vestido de negro de dentro. Lo que nos espera. Bajo la ventanilla.

- Usted iba en contradirección. -dice el secreta-
- ¿Yooooo? no me jodas, o sea, ¿qué calle? ¿este trozo de aquí? -papelón el mío, os lo juro, la más pija de todo Poblenou con su Ibiza azul lluvia y sus dos amigos con pintas de traficantes de maría.
- Sí, en contradirección. Deme su documentación y la del vehículo.

Saco todos los papelajos, y de mientras, cada uno va pensando...

( -Mierda, el carné por puntos. ¿Cuando coño dijo aquel de la radio que empezaba? 10 de junio,¿no? ya la he cagado, la he cagado. Y el dinero, con ese dinero voy a Galicia y vuelvo tres veces.
- Mierda, la bolsa de maría, me va a caer un puro...
- Zelesteeeee, putaaaa")

- Vale, pues ahora os metéis en ese callejón...

(Cada uno pensando...

- Mi L está caída. Me va a caer una. Encima ahora me chequearan estos dos. Joder, al menos están buenos.
- Me van a registrar y me van a cser 300 €.
- Puuuuuutaaaaaaaaaa)

- ... y ya dais media vuelta y buscáis un aparcamiento, ¿vale?
- Vale, sí, gracias, y lo siento eh? - digo yo, con las piernas aún temblorosas, y con un hilito de voz penoso.

Cierro las ventanillas. La secreta se va a meter miedo a otra calle.

- Waaaaaaaaaaaaaaaaa qué suerteeeeeeeee
- Joder, qué talante estos dos, ¿no? no te han puesto ni multa. ¡Vaya potra tía!
- Zeleste eres una putaaaaaaaaaaaaa

Aparcamos, nos metemos en un callejón a fumar.
- Tía, osea, que fuerte, vaya papelón, tía, oooseaaaa -dice David, que más que una imitación de Laura pija, parece Jack Sparrow.
- ¿¿Cómo se dice mar en pijoo?? ¿¿osea, nooo?? aaaah, ¿¿qué me dice señor ageeente, que los 30 que venían de cara no estaban equivocadoooss? -Dice Javi, que por fin ha dejado de decir "Zelesteeeeee putaaaaaaa"
-Que os jodan, que gracias a mí no os han registrado, listos. Joder, con toda la gente que hay en Marina y vienen a por mí. ¿Por qué no se van a registrar a los que trafican en el Razz?
- Es que vienes con un Conde, querida, tenemos un atrapapolis, atrapatontos, atrapaputas inserto en nuestro mecanismo.

Las cervezas y los cubatas nos sentaron más bien que nunca. Recordé que una vez, mientras miraba hacia arriba, a una cara, en las calles de Malasaña, alguien me dijo que nos pasan estas cosas sólo para tener algo que contar a los amigos, para tener algo que contarnos, que narrarnos. También lo dice Valverde, el estudioso de la comunicación. (Herramientas-insertar-nota al pie- Valverde-)
Por cierto, el carné por puntos empieza el 1 de julio (hubieran sido unos 300 € de multa, 6 puntos menos, y posible retirada de carné de 1 a3 meses).
No se puede estar tan empanada.

domingo, mayo 28, 2006

Adjetivada

Sus amantes dicen que ella es… simpática, sencilla, humilde, inteligente, guapa, incluso preciosa, delicada, elegante, generosa, buena gente, jovial, alegre, comunicativa, social, rebelde, amable, comprensiva y empática, estilosa, soñadora, rara, perspicaz, sufridora, liberal, valiente, arriesgada, educada, encantadora, sincera, razonadora, serena, habilidosa, activa, sensible, sentimental…

Sus detractores dicen que ella es… estúpida, soberbia, elitista, lissta, incluso listilla, que su belleza no es para tanto, algo bruta, hortera, egoísta, incluso egocéntrica, que tiene una pizca de maldad, taciturna, funesta, cotorra-parlanchina, asocial, casi antisocial, conformista, descarada, incomprensiva y anempática (aunque no exista el adjetivo), con un estilo peculiar y cuestionable, terrenal, normalita, empanada de la vida, quejica, conservadora, cobarde, retraída, descarada, borde, falsa, testaruda, desquiciada, torpe, perezosa, sensibloide, sentimentalista…

A veces, entre los dos grupos, trafican con los mismos adjetivos y aparecen en ambas listas.

Ella, sin embargo, que es el sujeto adjetivado, cree que es una mezcla reconciliable o irreconciliable de todo lo mencionado o no mencionado, anteriormente o en un futuro.



martes, mayo 16, 2006

Queremos tanto a Lolo

Todo el mundo quiere a Lolo. Queremos tanto a Lolo... Si Cortazar le hubiera conocido, hubiera mandado a Glenda a la mierda. Lolo es el querido por todos, o era.

El amigo de los niños, la locura de las chicas, el chulillo con trasfondo, el semi revolucionario intelectual, el de los conciertos de rock, Lolo el extremo duro, Lolo el suave, el celta corto, Lolo, el inteligente, el lector, el simpático, el orador, el dialogador, el jugador de fútbol con una técnica y un estilo incuestionable, Lolo, es tan buena gente, Lolo lo da todo por los demás, Lolo: Don Perfecto.

Lolo es la ajustada definición de héroe de barrio y posteriormente, de héroe comarcal. El timbre de Sant Andreu sonaba cada dos por tres, le venían a buscar, chicas o chicos, para cualquier cosa, ir a la Lira a echar un futbolín por ejemplo (él siempre elegiría los blanquizules). En Sant Jaume se oían gritos que le apelaban para salir a jugar a la calle, a lo que fuera, al escondite, a fútbol, al equipo A: Lolo, el coronel Smith. También lo sería del héroe familiar. De hecho, era mi héroe hasta hace apenas un año.

Lolo, el hermano mayor, el hijo perfecto, el novio modelo, hasta que en un e-mail me confesó que ojala que nunca tuviera un novio como él, hasta que empezó a obviar a mi madre, hasta que se olvidó de que tenía hermanos, o casi.

Un día se casó con una mujer y tuvo un hijo. Y ya no sé muy bien que fue de él. A veces me parece verle de lejos, a ratos, u oír su voz psicofoniada por teléfono, algún mensaje de móvil borroso o algún pase de la muerte entre líneas que siempre acaba en gol, porque como las coloca, el tío.

domingo, mayo 07, 2006

Diferentes día de la madre




Salgo a la calle dispuesta a comprarle un regalo a mi santa madre, después de que los calzonazos de mierda de mis hermanos se desentendieran de ello. Pasear el coño de sus novia-mujer es una ardua tarea en un sábado cualquiera, no tienen tiempo para nada.

Ando Sicilia a través, escucho:

- ¿Qué me vas a comprar para el día de la madre, eh?- dice la madre, con rintintín.
- Café –responde la niña.
- ¿Café?
- Sí.

La madre, con cara de extrañada, sigue andando con su hija de la mano.

Sigo Sicilia, cruzo, quiero ver nosequé que me ha llamado la atención en la otra acera. Escucho:

- Vamos, que te voy a comprar un potecito de colonia, dice la chica joven a una señora que caminaba a su lado.
- Anda ya, no tienes por qué.
- ¿Cómo que no? Tú sí que eres mi madre, y no la otra.

Continúo Sicília hasta que llego a la tienda de complementos. Dilema: ¿Le compro lo que a mí me gusta o lo que a ella le gustaría?

- ¿Le ayudo en algo?
- Sí, bueno, aquí estoy con mi dilema de siempre. A ver, estos pendientes… a su gusto, y este pañuelo, al mío.

Hoy se lo he dado, mis hermanos no estaban, jugar a fútbol el domingo es una ardua tarea, no tienen tiempo para nada. Ella se ha ido Sicilia en adelante feliz, con sus pendientes y mi pañuelo, por primera vez en lo que llevamos de año me ha dicho bonitamía. Yo de mientras me he imaginado a una madre perfumándose orgullosa y a la otra, moliendo café.

viernes, mayo 05, 2006

Me siguen dibujando...



De regreso. Aviso que estoy a puntito de volver al melodrama, esperen unos días, en breve voy a parir una sartá de miserias increible.

Fea, fea, fea.De mientras, os posteo con un nuevo dibujo de mi persona, esta vez de la mano de Chema. Queridos bloggeros, multiplicad esa belleza por tres millones y aparecerá mi rostro. No me pudo hacer más fea porque no pudo, pero el chaval es ingenioso y del cuello hacia abajo le quedó un dibujo muy apañao. Por cierto, qué manía con retratarme siempre con gafotas!

En construcción. Les pido disculpas por el desorden del blog, está en fase prueba. Estamos experimentando con fotos y tal. (sí, todos sabemos que ese depuntillas azul queda horrible, por no hablar de la tipografía, pero lo cambiaremos). Con el navegador FireFox se ve mucho mejor. A ver qué tal queda.

martes, mayo 02, 2006

Oiga doctor

Oiga doctor, devuélvame mi depresión
no ves que los bloggers se apartan de mí
dicen que no pueden consentir
esa sonrisa de idiota.

oiga doctor, que no escribo un post
desde que soy feliz

(...)
¿sabe que algunas cosas
que imaginaba odiosas
están muy bien?

etc.

He tenido que recurrir al gran Sabina, y creo que es la primera vez que pongo un post en este blog con algo que no es mío (salvando aquel de los fragmentos de Rayuela). Próximamente, prometo escribir sobre alguna miseria mía, os lo juro. Hasta entonces, queridos bloggers.

Besos y abrazos

lunes, abril 17, 2006

Amar, por no decir querer, por no decir estar


Amar es que te metan mariposas estúpidas por el ombligo de la barriga y te estiren para que te salgan por el ombligo de la espalda.

Amar es odiar las cremalleras que están cerca de su cara y que te arañan al acercarte.

Es que dos niños adopten a la langosta gigante del puerto de Barcelona y que se vayan a vivir con ella a una isla desierta, después de haber perdido a sus dos hijas, las lagartijas con bigotes dalinianos.

Amar es ver en el techo lombrices metiéndose en la tierra seca, desde la cama, hacer del suelo el techo, de la tierra el cemento, de la cama el nosequé.

Amar es no aborrecer a alguien después de haberle tenido, literalmente, ochenta y una horas encima.

Amar es decir: “Contigo iría hasta al Museo del Barça”, es decir: “Lo único que no haría por ti es nadar en una piscina llena de serpientes”.

Amar es que te limpien el clítoris lleno de sangre con un pañuelo de papel.

Es darse cuenta de que cuando se está junto no se comparte el tiempo y el espacio, y los rincones, como ingenuamente se creía, porque directamente, ni existen.

Amar es no quedar retratado en fotos o videos, porque es ser intangible, es ser etéreo, es ser un trozo de maldito cielo.

Amar es adorar el aliento a cebolla durante diez horas.

Amar es hacer que el agua que se evapora del mar vaya directamente a tus ojos, y sentirte nube por un día, sentirse grifo, fuente, manantial, es sentirte estúpido, y al final, regadera.

Amar es nadar en la hidrofobia, chocarse con las palomas.

Es quitar los poros, no penetrar hasta en ellos.

Es acodarse de lo que es besar a alguien mientras esperas el metro.

Es hacer y decir lo que odias que hagan y digan los demás.

Amar es adorar las barbas de color negro, amarillo, marrón y blanco.

Amar es que te arañen sus rizos, es chupar hasta la sangre, es pellizcar las pestañas, entregar incluso el estómago.

Amar es secarse las pupilas con pañuelos llenos de besos, es tirarse por un tobogán de hierro y caerse a un lago de agua verde donde se comen, a coletazos, los peces vivos.

Amar es escaparse por las noches y dormir en las setas llenas de orín.

Amar es pensar en cerrar tu blog porque ya no tienes ninguna miseria que contar.

Amar es ver con el otro In the mood for love y no poder ni mirar, ni oír.

Amar es mirarse y mover rápido los labios sin voz, es leerse las uñas, adorar las manos, es besar los dedos y desear que sean más grandes para llegar más lejos, más adentro.

Es sorprenderse por lo bien que encaja el triángulo de tu cara en el hueco de su clavícula.

Amar es encajar, entrelazar los dedos y creerlos metáfora, creerlos sinécdoque.

Es comer sidral de la boca del otro, es tener una sed que no se termina, es odiar a los miserables que no le han amado antes.

Amar es decidir, de una puta vez, quedarse con el bueno de la película.

Que los demás crean que has perdido tu veneno, tu acidez, tu sonoridad.

Es sentir cosas que creías que habían desaparecido de la capacidad humana, es contarse cuentos en la cama a las siete de la tarde con un chupete ladeado en la boca.

Amar es mirarse con seis ojos, comerse con cuatro bocas, quererse con cien estómagos
Es hacer el amor con la nariz, con los pies, con la saliva.

Es escribir la lista de la compra en una servilleta y poner “no me hace falta nada”.

Amar es cambiar la luz de una ciudad, la percepción de lo grande y lo pequeño, de lo profundo y lo superficial.

Es un exceso de glucosa en la sangre
Mares de Colacao
Lagos de café con leche
Océanos de Fanta de limón
Ríos de Cocacola
Volcanes de salsa brava

Amar es darse asco, como me lo estoy dando ahora mirándome desde fuera, como os lo daré a vosotros en el instante en el que lo leáis.

En definitiva, Amar es no querer mirar desde la vía uno la vía cuatro cuando el tren se va, es llorar de cara a la pared, de cara a las vías vacías, es imaginarse como se mete en el vagón, como se sienta, como mira por la ventana, cuando para ver la imagen, sólo tendrías que girar tu cuerpo ciento ochenta malditos grados, es decidir coger el metro cuando escuchas, a lo lejos, que el Estrella se va. Odiar y amar a la vez la estación de Sants.


L&B

lunes, abril 10, 2006

Esperando a un mesías

No, no espero un amor redentor ni a un profeta mesíaco (para eso tengo ya a Carod Rovira) que me rescate de mis miserias. Quiero que un/a EXPERTO EN HTML O EN MODIFICAR LA PLANTILLA DE BLOGGER entre en mi muy querido blog y me ayude a superar estos obstáculos que día a día me hacen la vida imposible.

No sé cómo poner links

Ni como coño cambiar la palabra "comments" por "astilllas", por "puntillosos", por lo que sea. ¿No queradía genial: 4 puntillosos en vez de 4 comments?

Mi contador, que contaba valga la redundancia con 5300 visitas (para mí, muchas) se ha puesto a cero, me encanta.

No sé como poner en la cabecera una foto fantástica que personalice más este sitio.

Como podéis ver, el mundo blogger conspira en mi contra. Si hay algún buen samaritano que quiera hacer su acción heroica del mes, ruego que se ponga en contacto conmigo.

Gracias.

viernes, marzo 31, 2006

Gafas asimétricas


Como me moría de envidia porque Rosa (palito polo) dibujó a Aizún y a mí no, le he incitado así como el que no quiere la cosa a que me dibujara a mí también.
Con gafas asimétricas, cara de pan, lunares que parecen una mordedura de vampiro y pelo a lo Cruella de Vil, pero me ha dibujado.
Gracias Rous:*

lunes, marzo 06, 2006

Llueve en rincones diferentes

Tú, en un rincón del mundo, y llueve, y llevas paraguas sin querer llevarlo porque te agobia, así que coges y a la primera de cambio lo tiras en la papelera, y sigues, miras hacia el cielo ajustándote el cuello de una gabardina, no sé por qué llevas una gabardina, si tu nunca llevas de eso, y es de color beige y se ven, al fondo, las rayas de tu camisa. Caen las gotas por tus rizos, y después por el cuello vertical de la gabardina, y llueve, y miras al cielo, y sigues andando por la calle, pensando en que en ese rincón siempre llueve pero que lo has aprendido a llevar. Se acercan dos negros y la acera es muy estrecha para pasar los tres, y tú sin pensarlo desciendes hacia la carretera y te da por pensar en planteamientos de territorio que hasta entonces no habían ocupado tu mente, de etnias, de no sé que historias, y después te paras, y piensas en mí, en yo…

…Yo, en otro rincón del mundo que no es el mismo que el tuyo, por esas cosas que pasan de no coincidir ni en tiempo ni en espacio, o si en tiempo pero no en espacio, ya sabes, esos planteamientos de tercero de la ESO que se repiten a lo largo de nuestro juego de vida hasta aburrir. Pero yo estoy en este rincón, y llueve, y odio que llueva porque me estropea el pelo y he cogido un paraguas endeble cuyos hierros se retuercen, y me agobia llevar paraguas y los chubasqueros me parecen horteras, así que lo tiro en la primera papelera que pillo, que no tendrá la misma forma ni el mismo color que la tuya porque estamos en espacios distintos: la mía es gris oscuro, cilíndrica, llena de agujeritos, igual la tuya es verde y tiene capucha, o es una bolsa amarilla sin fondo. Y como he mandado a la mierda al paraguas asqueroso no me queda otro remedio que ir sorteando los huecos de los balcones, y lo tomo como un juego infantil: ¿A qué no me mojas el pelo? Chincha rabincha, yo corro más que tú, lluvia, yo caigo más que tú, y más lejos, y hoy, no me pillas.

Pero la lluvia nos cae, y jugando a ser cronopios rebeldes, nos da igual. Todo se solucionaría con un bonito final donde uno es el paraguas (con un dibujo cielo azul en el interior) del otro, donde nos convertimos en el chubasquero estiloso del otro, donde, los dos, nos mojamos bajo la lluvia. Pero no…

…Pero cada uno en nuestro rincón del mundo escucha de fondo la banda sonora de In the mood for love, Jumeji’s Theme, y nos entran ganas de llorar, porque llueve y estamos solos. Y no lloramos porque nos sentimos estúpidos haciéndolo, débiles, indefensos, criajos de dientes de leche, pero con las gotas de lluvia, nadie se daría cuenta, ¿lo entiendes? Nadie se daría cuenta.

miércoles, febrero 22, 2006

El rastro de tu sangre en el Depiline

He vuelto a ver la sombra de la muerte surrealista, en serio.

Paredes naranjas, azules, techos verdes, grises, un gotelé a lo moderno, pósters en las paredes, masajes de chocolate, qué bien suena eso, me comería a mí misma, fotodepilación, buena idea, cuánto pelo, sí, una selva, no, me refería en la cabeza, ah, también. Yo también tengo, ya, ya veo, muy bonito. Ras, Ras, Ras. Zas, Ah, perdona, No, No, todo es psicológico, no te preocupes. Marga puedes venir, hay una zona difícil.

Tensión. Es su primer día.

Viene la otra, ras, ras, zas. Noto algo raro y veo de repente dos caras de asombro, terror, preocupación mirándome el mismísimo centro del universo (del mío, al menos). Llama a Carmen. Ya eran tres. Tres personas asombradas, aterrorizadas, preocupadas por mi zona c, de centro y de coño. En ese momento, os lo juro, pensaba que iba a salir la cabeza de un alien o del segundo hijo de Dios por mi agujero de oro. Pero no, un chorro de sangre, increíble, de esa roja, pero de ese rojo feo que tiene la sangre superficial, no ese granate precioso, no, rojo tomate. No, la regla no puede ser, imposible. Sangre, sangre, más sangre, dos gotas de sudor, dos caras pálidas, no, no puedo con la sangre, me voy, yo también me voy y me dejan allí sola con la otra.

Qué surrealista, morir desangrada en una clínica de estética, esto es curioso, me encanta. Y yo me reía mientras las otras sudaban.

Esto es una “verruguita”, entre la zona C1 de coño, y la zona C2 de culo. ¿No te la habías visto? No, no suelo mirarme con el espejo esas zonas, lo siento. Me han depilado una verruga, esto es genial. Ponle polvos de talco, a ver si se para, ¿polvos de talco? ¿Queréis que muera de una infección? El chorro de sangre no paraba y yo iba tintando papeles y papeles, trae otro rollo, no os desmayéis por favor, bastante tengo con desangrarme. Llaman a la sheriff del lugar y consigue, por fin, cortarme la hemorragia, después de ponerme un líquido que pinchaba, os lo juro, pinchaba mucho. De hecho estuve buscando la aguja posteriormente, pero ni rastro de ella.

¿Tengo que ir al médico a que me la queme? ¿Mañana mismo? No, no, es imposible, mañana no tengo tiempo de ir al médico, tengo clase, francés, danza del vientre, juega el Espanyol la UEFA y tengo la fiesta de disfraces en casa de Marta, no hay tiempo para que un médico que queme una verruga, lo siento, hacedme algo para que no muera y os lo agradeceré eternamente.

Cremitas, bombones, compresas de regalo, euros de descuento, mimitos, sonrisas, caricias, pobrecita, cuídate, vuelve. Sí, cada vez que quiera depilarme una verruga vendré, no os preocupéis, gracias, gracias, adiós.

Hubiera sido una muerte curiosa y bonita, surrealista, hubiera salido en Gente y toda mi calle se habría enterado, por eso a mí me gustaría pensar que morí una vez allí y dejé, para siempre, mi rastro de sangre en el Depiline Center.